Juan Arvizu, Juan Nepomuceno Arvizu Santelices (22 de mayo de 1900 – 19 de noviembre de 1985), cantante mexicano bautizado como “El Tenor de la Voz de Seda”, nació en la ciudad de Querétaro, México, el día 22 de mayo de 1900, en casa de Pedro Arvizu y Trinidad Santelices. En 1922 viajó a la capital mexicana donde se inscribió en el Conservatorio Nacional de Música para estudiar teoría y armonía bajo la dirección del Maestro José Pierson. Debutó en 1924 en el Teatro Esperanza Iris en compañía de Consuelo Escobar y Ángeles Ottein. Dos años después hizo sus primeras incursiones discográficas para el sello Brunswick con las canciones, Varita de Nardo y Ventanita Morada de Joaquín Pardavé.
Juan Arvizu comenzó a cantar en el Orfeón Infantil que dirigía Antonio González, en Querétaro. Mientras ayudaba a sus padres como telegrafista, Arvizu dedicaba su tiempo libre al estudio del canto, especialmente la teoría y la armonía, en el Conservatorio Nacional de Música. Sus dotes artísticas llamaron la atención de varios directores musicales, entre ellos el Maestro José Pierson, quien ayudó a impulsar su carrera. Juan Arvizu, como otros cantantes de la época, comenzó a cantar ópera. Arvizu debutó con la Compañía de Ópera Pierson compartiendo escenario con la famosa soprano española, Ángeles Ottein.
Como ya se ha mencionado, su primera actuación se produjo en el Teatro Iris, con otra obra titulada “Lo Sonámbula”. Pepe Cantillo, quien dirigía una de las revistas más famosas de México, incluyó a Juan Arvizu en su grupo. Sus tremendas actuaciones en el Teatro Lírico llamaron la atención de la industria discográfica.
En esa época, el género de la música popular estaba ganando mucho adeptos. Artistas de ópera como Margarita Cueto, Pedro Vargas, Juan Pulido, Carlos Mejía, José Mojica, Tito Schipa, entre otros, incursionaron en este otro mundo menos formal de la música con gran éxito. Juan Arvizu no fue una excepción, grabando con el sello musical Brunswick en 1928.
Su primera obra, “Varita de Nardo”, del maestro Joaquín Pardave, recibió una reacción muy positiva del público. La RCA Victor lo incluyó en su selecta nómina de artistas que iniciaban una de las carreras más prolíficas de la música popular. El compositor Jorge del Moral le confió una de sus obras, “Por Unos Ojos”. La versatilidad de su voz y sus cualidades musicales le valieron el apodo de “El Tenor de la Voz de Seda”. A partir de ese momento, Arvizu sólo conoció el éxito.
Debido a su popularidad, en 1930 la emisora XEW invitó a Juan Arvizu a inaugurar su primera transmisión radial. Esta no sería la primera vez que “El Tenor de la Voz de Seda” recibiría honores similares. Arvizu tendría la oportunidad de inaugurar otras emisoras de renombre, por ejemplo, la LR1, Radio Mundial de Buenos Aires, y en 1942, la Red de las Américas de Columbia Broadcasting. Sin embargo, uno de sus mayores éxitos fue descubrir a uno de los más grandes compositores mexicanos, Agustín Lara.
Durante las décadas de los años veinte y treinta, el tango fue muy popular en México. Arvizu estrenó muchas de esas canciones en la revista musical de Pepe Cantillo. En una de esas presentaciones, el célebre cantor contrató para que lo acompañara un pianista desconocido y poco convencional que trabajaba en el mundano Café Salambo.
Aquel pianista, con sus canciones terrosas, sensuales y sentimentales, conmovió tanto al ya famoso Arzivu, que prácticamente por sí solo lo catapultó a la fama. Entre otras composiciones de Agustín Lara se encuentran “María Bonita” y “Madrid”. Obras de este compositor, que fueron inmortalizadas por Arvizu, fueron “Santa”, “Granada”, “Cuando Vuelvas”, “Tus Pupilas”, “Enamorada”, “Aventurera”, “Concha Nacar”, entre otras. En sus comienzos, Agustín Lara era tanguero, pero sus canciones carecían del acompañamiento elegante de las orquestas de tango y como resultado sus composiciones fueron clasificadas dentro del género de la música indígena. Las interpretaciones del dúo Lara-Arzivu en la XEW fueron casi míticas. El estilo musical de Lara fue una reacción a la invasión del tango argentino.
La fama de Juan Arzivu ya había traspasado fronteras. En 1935 el cantor realizó su primera gira internacional. En Buenos Aires inauguró Radio Mundial pero su estadía en Argentina, prevista para dos meses, sólo se extendió a un año y medio. Fue una temporada triunfal para Juan Arzivu. Esta hazaña se repitió al completar su contrato en Nueva York con la RCA Victor.
El mejor año de la carrera de Juan Arzivu fue 1944. Sólo en Argentina, el cantor recaudó sesenta mil dólares. El público desbordaba los cafés y otros lugares donde actuaba.
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